Arlac en el lanzamiento de la Marcha Patriótica el 21, 22 y 23 de
abril

En mi calidad de
delegado de Arlac, llegué a Bogotá el miércoles
18. La policía en el aeropuerto me preguntó ¿Por
qué viene a Colombia? "Porque me gusta Colombia", le
respondí, a lo cual me sonrió, cuando me devolvió
el pasaporte: Espero que tenga una buena estadía; Gracias. Estoy
seguro que será así.
Y así fue.
Los compañeros que vinieron a buscarme, me explicaron que era el
primer delegado internacional a llegar y que desplazarse en la capital
era muy difícil por los trabajos que bloquean las principales
vías de la ciudad. Era verdad, desde la distancia se
podía apreciar unas largas filas de vehículos como
unos gigantescos gusanos agonizantes...
En la tarde del jueves 19 visité la sede central de la
Universidad Nacional en Bogotá, acompañado de una joven
abogada que ejercía en una zona caliente del conflicto. LLegando
al campus, me imaginaba que había un gran control sobre los
estudiantes, y que se imponía un clima represivo. Gran error,
cada muralla tiene dibujos y consignas políticas alternativas,
de hecho en la entrada misma del campus hay un grafitti precioso y de
grandes dimensiones en saludo a la Marcha Patriótica. Y como si
fuera poco, un monolito de Lenin es vecino de una gigantesca imagen del
Che Guevara. Por casualidad, nos encontramos con el presidente de la
Federación de Estudiantes Universitarios FEU, quien
explicó que su federación, que representa a 22.000
estudiantes hacía parte de la Marcha y que eran encargados de la
logística del evento. Lo cual comprenderemos más tarde,
era una tarea titánica: coordinar la participación, el
alojamiento y la comida a 4.000 delegados y luego casi 100.000
manifestantes! La compañera me explica que libertad relativa que
reina en el campus se debe a la fuerza y organización del
movimiento estudiantil y que eso ha costado estudiantes y profesores
asesinados, desaparecidos y en prisión.
Después de visitar la Universidad; Francisco Tolosa, uno de los
responsables políticos del evento, nos invitó a almorzar.
Tema obligado en esta y otras conversaciones: la evolución de la
crisis europea, especialmente del rol de la izquierda griega. "Pacho"
Tolosa como familiarmente le llaman, también
manifestó su preocupación por la campaña de
difamación del gobierno y los militares que en las zonas
campesinas amenazaban a los compañeros de que eran guerrilleros,
lo cual en Colombia puede ser sinónimo de asesinatos y
desapariciones, encarcelamiento y persecusiones.
Al otro día, el viernes 20, tras la conferencia de prensa de
lanzamiento del evento, una bulliciosa reunión de jóvenes
encargados de comunicación, de logística se agitaba en
una sala repleta, con ojo escrutador y con el aire contento, Carlos
Lozano dirigente del Partido Comunista, saboreaba un café.

En la noche, en un
restorán palestino de Bogotá, cenamos los delegados
internacionales con la senadora del pueblo, Piedad Córdoba. Las
informaciones a ese momento señalaban que la policía y el
ejército obstaculizaban la llegada de marchantes de los
departamentos del interior. Incluso algunos militantes del nuevo
Movimiento Izquierda Liberal en Marcha, adscrito al Partido Liberal no
pudieron llegar al evento fundacional. Este movimiento lidereado por
Piedad Córdoba, aspira a que el Partido Liberal vuelva a ser una
fuerza progresista, defienda la soberanía nacional y se oponga a
los TLC. [http://izquierdaliberalenmarcha.org/]
Tras compartir con
las delegaciones volvimos al hotel Tequendama, donde nos alojamos con
los más de 150 delegados internacionales, así como
numerosos responsables y organizadores del evento.
La llegada de todas las delegaciones extranjera dió lugar a
nuevos encuentros, conversaciones y debates. De Australia a
norteamérica, como de América latina y Europa los
delegados entabablan conversaciones en el salón y
aledaños del hotel. Las comidas [mmmm sabrosas] en el
restorán cercano eran animadas y pintorescas porque en el barrio
se encuentra también el ministerio de defensa y en un momento de
silencio, se escuchó desde una mesa donde comían unos
militares: "Y todavía quieren una segunda independencia!!". Con
la compañera que cenabamos nos reímos.
Mientras la comisión logística se agitaba, uno de
nuestros acompañastes, pálido colgaba su celular.
¿Un problema? Mmmm tengo que encontrar donde alojar a 3.500
personas no previstas... Pero a pesar de la simpatía y
profesionalismo con el que actuaban, sentíamos que nuestras
demandas debían sumarse a una larga lista de cosas a resolver,
con los insistentes llamados de celular se iban arreglando las cosas,
pero cuánto hubiesemos querido ayudarles!
Siempre con paciencia infinita nos acompañaron y cuidaron. Esa
fue una lección de modestia y compromiso que valió
más que un cerro de discursos. Y lo mejor, la mayoría
eran muy pero muy jóvenes. Al menos en Colombia, el relevo no
sólo está asegurado, ya está al frente y en esto
se incluye, los dirigentes nacionales de la Marcha, mucho de los cuales
son muy jóvenes y se desenvuelven sin aspavientos y otros tics
-que a veces- se adquieren con los años de vida militante.

El gran día llegó
El sábado en la mañana nos dirigimos
al centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, afuera
bajo una lluvia persitente, centenares de delegados se abrían
camino, la seguridad revisaba los bolsos y confirma la identidad.
Rostros sonrientes, indígenas, afros, de La Guajira al Putumayo,
de la cordillera occidental a los llanos, un enorme mosaíco
humano. Mucho ruido, saludos y en le mega sala, un ambiente
eléctrico: Alerta, alerta que camina la espada de
Bolívar... Tras el saludo a las delegaciones, los discursos de
bienvenida y en las pantallas, los clips con las canciones de la
Marcha... Por lo tarde, se inician los debates en los que participan
los delegados de no 600 organizaciones como se esperaba sino 1.750.
Todo en un ambiente de indescriptible emoción y combatividad.
Los delegados internacionales también nos reunimos y preparamos
una declaración conjunta. En la noche nuevas reuniones y muchas
conversaciones con las delegaciones, las cuales se pasean entre el
hotel y el centro de convenciones, los militares que custodian el
ministerio y el hotel, observan a los campesinos que se pasean. Afuera
del recinto, bajo la lluvia, un señor vende "aromáticas",
té local con innumerables yerbas y frutos que es muy sabroso, se
endulza con miel... a nuestro pedido, destapan la olla y se puede ver
el cóctel de productos naturales cocidos a fuego lento.
Los debates en las comisiones fue intenso. Algunos consideraban que una
plataforma de bajo nivel podía ser más atractiva para
atraer aliados y que facilitaba el trabajo en las regiones campesinas,
donde la guerra cobra un duro tributo a la población civil.
Otros consideraban que debía perfilarse una plataforma
más dura: "anticapitalista" y "antimperialista" de entrada.
El domingo en la noche, el acto de clausura se inició con un
homenaje a Piedad Córdoba, de Yuri Buenaventura, con la
canción "El guerrero" hecha video-clip; la lectura de
conclusión de las comisiones con la plataforma política y
un llamado a la unidad con las otras fuerzas políticas y
sociales, como el Congreso de los pueblos. La unidad fue una de las
grandes presentes en los debates. Es una condición para avanzar
ahora que el gigante popular se ha despertado. El homenaje fue
extensivo a las compañeras Gloria Inés Ramírez y
Gloria Cuartas. Otro fantasma que recorrió la Marcha
Patriótica fue el de la Unión Patriótica,
genocidio que no puede repetirse.

El lunes, desde
temprano la agitación era grande en espera de las columnas que
desde tres puntos de la capital debían converger en la Plaza de
Bolívar. Hacia el mediodía, durante la conferencia de
prensa, un rumor remecía las ventanas del salón del
hotel, abajo miles de manifestantes llevando una bandera colombiana de
unos 50 metros de largo. En ese momento se comenzaba a sentir la fuerza
del gigante popular porque a pesar de los ataques del gobierno y
reproducidos por todos los medios de comunicación, las calles de
la capital se llenaban con las banderas blancas de la Marcha, rojas del
Partido Comunista, amarillas del Polo, de los sobrevivientes de la
Unión Patriótica. Cada sindicato, asociación
desfila con su pasacalles, un grupo de campesinos del Huila bromean a
un señor cubierto de un poncho de plástico azul, el
secretario general del PCC, Jaime Caycedo: "Ya no es rojo
compañero, ¿ahora es azul?" La respuesta graciosa no se
escucha, de las pantallas gigantes instaladas en la Carrera
Séptima, se escucha música del Pacífico colombiano.

Hasta ese momento,
la situación era aún tensa, los organizadores temiendo
incidentes hacen que una parte de los delegados internacionales, se
vuelvan al hotel. Duro, duro de ser disciplinado cuando se tiene la
posibilidad de asistir a un evento con tantas proyecciones y tan
cargado de historia. En un momento de confusión, las ganas de
estar con el pueblo fue más fuerte, y con una compañera
chicana y otra "yanqui" nos devolvemos para filmar y entrevistar a los
manifestantes. Preferimos no mirar a los organizadores, ni a los otros
delegados. Un aguacero diluviano nos deja completamente empadados, un
poco preocupados de que si la lluvia hubiese dañado las
cámaras, finalmente; tras media hora, llegamos de nuevo a la
"Séptima", pasamos la valla de policías antimotines, ante
los cuales nos sacamos algunas fotos. Se escucha la canción "La
marcha patriótica viene, la marcha va, reivindicando la vida,
del campo a la ciudad" compuesta por el estudiante universitario del
Huila Carlos Lugo, hoy detenido. Todo va bien.

La relación
con los marchantes al principio no fue fácil. Por ejemplo, a un
grupo del Chocó que tratamos de entrevistar no nos respondieron,
con aire desconfiado daban vuelta la espalda, hasta que llegó el
responsables con expresión hostil y tras mostrarles, nuestras
credenciales, cambió completamente la situación.
Disciplinados al principio, sólo debía hablar el
"encargado de comunicación", pero poco a poco se relajaron y
todos agregaronn sus comentarios, y nos explican la oposición al
TLC. También nos invitan para que nos vayamos con ellos para que
podamos conocer cómo es la situación en la que viven y
luchan.

Un poco más
lejos, nadie responde tampoco y dicen que hable "este", no que hable el
"otro", mientras se esconden nerviosos del ojo de las cámaras;
hasta que de nuevo mostramos las credenciales y ahí si traen a
"la" dirigente de comunicación que parece no tener ni 15
años, pero a la que escuchan y aprueban -concentrados-
asistiendo con la cabeza, ella nos recuerda que con una huelga de 8
millones de estudiantes, obligaron al presidente Santos a renunciar a
unas leyes que abrían el camino a las privatización de la
educación. Yo pregunto pero qué pasará, si al
final el gobierno impone el plan privatizador: Un joven me llama para
el lado y me dice de un tono grave -como sólo se puede tener a
esa edad: "Si no podemos seguir estudiando, entonces vamos a tomar las
armas", yo le pregunto: ¿Piensas irte al campo como guerrillero?
"No -me dice- ya lo hemos discutido, si nos niegan los libros,
tomaremos las armas, pero acá en las ciudad". En otra ciudad, en
Medellín, diez más tarde , cerca del mercado, leo:
"Sí nos niegan los libros, tomamos las armas". Rara coincidencia.
Finalmente, nos abrimos camino hasta la Plaza de Bolívar, pero
sólo hasta en la esquina de entrada, hay demasíada gente
para seguir avanzando y desde la escala de la catedral, podemos ver a
lo lejos, el escenario. Comemos cacahuete confitado, unos quesos
blancos con manjar adentro, frutas, sanguches. Compartimos con la gente
que mojada sigue sonriendo, lo que no es evidente para los habitantes
de tierras calientes como los de la guajira con sus maravillosas faldas
de estilo gitano.

Un indígena
arahuaco con su particular sombrero blanco, avanza despacio apoyado por
otras personas, parece que tiene dificultades para ver. Luego aparecen
un grupo de la guardia indígena, del Cauca, con sus bastones.
Piedad Cordóba y otros dirigentes hablan, y la gente no esconde
su alegría a pesar de la hija-e-puta-lluvia, un niño me
mira lo que como, le ofrezco y una y otra vez me sonrie para comer
más, luego es su hermano, al principio la madre los frena, pero
cuando ve que tenemos las credenciales, sigue conversando y los
niños comiendo.

Gentes que marcan
Entre las tantas y tantas personas que pude conocer
o reencontrar, unos abogados de presos políticos, un estudiante
que estuvo refugiado en España y que ya volvió al
país, venía en uno de los 37 buses con manifestantes de
la ciudad de Cúcuta. Una compañera que lucha para que
reparen el puente porque no pueden sacar sus productos en La Guajira.
Otros del Quindío que luchan contra un proyecto de central
hidroeléctrica.
Y dos muy especiales, en la sede de la ACVC una cara conocida que
creí un campesino que ya estuvo de paso en mi casa y no!, era
Yuri Buenaventura que me explicó, la importancia que tiene el
apoyar y el acompañar a la Marcha. Ahí mismo, el rostro
de una mujer familiar en los últimos años, la
compañera Liliany Obando quien salió hace poco de la
cárcel y con ella, la tarea urgente de unirnos a una red
internacional de apoyo a los presos políticos porque la
situación es muy dura: Ahora hay un compañero que duerme
en el suelo sin colchoneta y sólo con unos pantalonetas, claro
en la cárcel de castigo de Valledupar, donde a pesar de los
40° de temperaatura racionan el agua a los presos y prohiben el
ingreso de ventiladores...
[Terminando el concierto, me encuentro con algunos amigos de la
delegación de Antioquía. Cita en dos horas en el terminal
de buses, para ir con ellos a Medellín y ahí comienza la
segunda parte de la aventura de Arlac en tierra colombiana]

Por supuesto compañero, acá la cosa cambió
Cuando volví a Bruselas, en reunión de
Arlac a la pregunta, ¿de qué hay que hacer? No lo dude:
Hay que juntar plata e ir todos a Colombia. Es verdad, porque
allá se escribe la Gran historia y hay cosas que hay que
vivirlas personalmente para comprenderlas. Como ese sobreviviente de la
Marcha que me dijo ahora vamos pa'lante y vamos a tumbar el
régimen, yo lo provoqué: ¿Está seguro? Y se
acercó y me miró fijo: Por supuesto compañero,
acá la cosa cambió. Y esa es la principal
cuestión, Colombia se dirigue hacia su Segunda independencia y
esa victoria cambiará el rostro de América latina y el
mundo. Y Arlac modestamente, pero sinceramente seguirá
sirviendo, apoyando fielmente la causa popular colombiana. No
sólo en torno a la Marcha Patriótica, sino que
también al Congreso de los Pueblos y a la COMOSOC a la que
pensamos también adherir...
Ringo/
09/05/2012
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