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Un 'capo de
capos' paramilitar en las conversaciones de paz
(El Nuevo Herald)
Tiene 34 años de edad, una cicatriz en la frente
y la sola mención de su nombre de combate, ''Macaco'',
produce pavor, aun entre los demás avezados
narcotraficantes y paramilitares que comparten
con él la mesa de conversaciones para la paz, en
la que dialogan, desde junio pasado, con los
voceros del Presidente Alvaro Uribe.
Se estima que es el jefe supremo de cerca de
16,000 peones de guerra, más de la mitad de los
20,000 que se dice pueden tener todas las
fuerzas paramilitares de Colombia.
'Es, de lejos, el más duro de todos los `paracos'
[paramilitares] de este país; él no reconoce
jefes ni nadie se atrevería a darle una orden'',
explicó a El Nuevo Herald una fuente cercana a
la mesa de diálogos.
''Ese tipo no es conocido por el país pero sí es
bien conocido en el mundo del narcotráfico desde
hace bastantes años. Es verdad que es el
paramilitar más poderoso de Colombia en este
momento. Cuando habla, todo el mundo le hace
caso de verdad pa'Dios, hasta [Salvatore]
Mancuso'', comentó un oficial de la Policía
Nacional, cercano a la división de
antinarcóticos.
Un senador colombiano que reconoció a El Nuevo
Herald tener contactos informales con
paramilitares de la mesa de diálogos, también
sostuvo que ''Macaco'' tiene cerca de 16,000
combatientes y sicarios bajo su égida.
Ninguna de las fuentes consultadas respecto de
''Macaco'' permitió que se le identificara por
considerar que se trata, como lo dijo el senador,
``de un hombre extraordinariamente peligroso''.
El oficial de Policía reveló que, originalmente,
''Macaco'' fue conocido como ''Julio Bolívar'' o
''Julio Pailitas''. También se distinguió como
''Javier Montañez'', ''pero estamos casi seguros
de que su verdadero nombre es Lorenzo González
Quinchía'', a quien Washington ha estado
siguiendo de cerca y ''aunque conoce bastante
bien el papel que tiene en el narcotráfico
todavía no lo ha pedido en extradición'', agregó.
Como quiera que se llame ''Macaco'', su ejército
encabezó, hace cinco años, una campaña
paramilitar que culminó con la toma de control
de Barrancabermeja, ciudad petrolera de Colombia.
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La conquista paramilitar de la ciudad se libró
de casa en casa. Quienes eran sospechosos de
militar en movimientos de izquierda o de
mantener algún trato con ellos, eran fusilados
en las calles. Muchos salvaron sus vidas
cambiando de bando. |
Alias ''Manolo'', quien encabezó una cuadrilla
de sicarios bajo las órdenes de ''Macaco'',
recibió en la cárcel de Barrancabermeja a este
periodista y contó que después de un período de
más de un año de ''limpieza social'', las
fuerzas paramilitares de consolidación ``entramos
el 22 de diciembre del 2000 y el 22 de marzo ya
estábamos posesionados de todos los barrios. Aquí no quedó títere con cabeza''.
En el 2002, las autoridades calculaban que el
ejército paramilitar de ''Macaco'' sobrepasaba
los 5,000 hombres alzados en armas y la mayor
parte de ellos constituían el temible Bloque
Central Bolívar.
En enero de 2002, ''Macaco'' fue capturado en el
aeropuerto de Bogotá por detectives del DAS,
policía secreta, cuando llegaba de Venezuela. En
ese oportunidad, fue descrito como tercero en la
línea de mando de las Autodefensas Unidas de
Colombia, (AUC), y hombre de confianza del ahora
desaparecido Carlos Castaño, entonces jefe
militar de esa organización.
''Macaco'' fue arrestado bajo cargos de
homicidio, hurto y asociación para delinquir,
pero pronto recobró la libertad.
En febrero de 2001 habría asesinado en la ciudad
de Cúcuta, en límites con Venezuela, a Iván
Villamizar, rector de la Universidad Libre de
esa localidad. Antes de caer abatido por la
ráfaga de ametralladora que le fue disparada
desde un campero en marcha, el académico había
prevenido que los paramilitares le iban a quitar
la vida.
Durante sus primeras irrupciones como
paramilitar, se recuerda cuando, en noviembre de
2000, rescató a sangre y fuego al sicario Jorge
Iván Laverde, alias ''El Iguano'', de la clínica
Los Andes, de Cúcuta, en donde era atendido bajo
vigilancia oficial.
La presencia de ''Macaco'' en la mesa de
diálogos se conoció hace apenas un mes. Sin
embargo, antes de que comenzaran las
conversaciones, el Bloque Central Bolívar
propuso que hubiera una mesa para él y una
agenda aparte, pero en marzo pasado aceptó
unirse a los jefes de las AUC para negociar en
masa.
Entre los caciques que comenzaron las
conversaciones en una zona desmilitarizada del
norte de Colombia dentro de la que están a salvo
de la justicia, estuvieron Carlos Castaño y
Miguel Arroyave, ambos paramilitares y
narcotraficantes reconocidos, con mando sobre
los demás cabecillas.
Sin embargo, Castaño desapareció tras un
supuesto ataque de su propia organización y se
cree que pudo haber muerto. Arroyave también fue
embestido y muerto por sus aliados.
Los acuerdos de paz con Uribe todavía no se
vislumbran, principalmente porque Washington
mantiene pedidos de extradición contra los
principales negociadores y, además, no se ha
dicho qué es lo que van a negociar las partes
para pactar la paz.
Entre tanto, mientras jefes históricos del corte
de Castaño comienzan a desplomarse como cocos,
desconocidos, al estilo de ''Macaco'', ascienden
en la sombra como palmeras, en una carrera de
rivalidades de consecuencias impredecibles.
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