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COCA-COLA
LA HISTORIA NEGRA DE LAS AGUAS NEGRAS
(Segunda Parte)
La
Compañía Coca-Cola prestó algunas de sus bodegas para
que los militares torturaran a los opositores durante
algunas dictaduras militares, o a lideres sindicales en
Guatemala, Argentina y Colombia, entre otros países.
Algunos dicen que después de la palabra “okey”, la
Coca-Cola es el término mundial más conocido. De la
Coca-Cola hasta se han hecho películas.
Es el símbolo de la sociedad norteamericana y de un
imperio que, como en Irak y otros lados del mundo,
arruina carreteras y caminos pero no las repara. Pero
eso sí, la coca cola llega hasta la última comunidad,
caserío o poblado más apartado del planeta.
Para
Jack Schofield, ingeniero británico, asegura que
una cantidad determinada de Coca-Cola, mezclada con
gasolina, prolonga en 4 veces la vida de un motor,
produce un 20% más de potencia y reduce el consumo de
aceite. De cualquier forma la gente
la usa igual como agua purificada porque no hay agua
entubada, o para refrescarse. También se sugiere para
los que tienen baja la presión; para aliviar un dolor de
cabeza, de indigestión o cualquier problema del
estómago. Igual se rocía con Coca-Cola un filete de
carne para asar. Otros dicen que ahogando un pantalón en
coca cola no se destiñe. Hasta los médicos la
recomiendan como medicina mientras otros afirman que
pasarán 72 dos horas para que el estómago deje de estar
negro por su ingestión. Pero también es causante de
gastritis en comunidades rurales y hasta riñas en la
comunidad indígena de Chamula por la competencia entre
el consumo de Coca-Cola y Pepsi-Cola. Y es que ahí está
la clave, el punto débil de cualquier transnacional es
la voluntad de los consumidores. Algunas comunidades
indígenas de Chiapas y hasta de Honduras han lanzado una
campaña de boicot al consumo de esta bebida. La campaña
es tan consciente que, así se estén muriendo de sed,
José, por ejemplo, un campesino hondureño, no agarra una
botella de Coca-Cola. Sin embargo, se presenta un
dilema: cuál es la alternativa.
En algunas fuentes
encontramos que una lata de Coca-Cola contiene el
equivalente a 10 cucharaditas de azúcar para té; la
tercera parte de cafeína que una taza de café y la misma
cantidad de ácido fosfórico que un zumo de naranja.
Hasta hace poco era el mayor consumidor de azúcar. Hoy
destruye la producción cañera porque importa, para
endulzar su jarabe, alta fructuosa proveniente del maíz
transgénico de los Estados Unidos. También la Compañía
Coca-Cola está señalada como una de las empresas que más
consumió hojas de coca en todo el mundo. Requiere
importar cada año más de 500 tonelada de hoja de coca
desde Perú y Bolivia para completar los insumos de su
famosa fórmula 7 X. Es una de las causas por las que se
le señala que, consumida en exceso, genera adicción. La
expansión mundial de la Coca-Cola se hizo posible al
agresivo comportamiento de la transnacional en el
momento de imponer el consumo por encima de cualquier
hábito cultural de los pueblos. O de plano sustituyendo
bebidas culturales tradicionales por la Coca-Cola, como
hasta en las más ordinarias fiestas de las culturas
occidentales y orientales. Veamos cómo fue su proceso de
expansión al iniciar el siglo XX.
LA TERCERA EPOCA DE
COCA-COLA.
Nos remontamos a 1919.
En el mes de agosto el Banco de Depósitos de Georgia
ofreció a sus socios comprar una acción de la Compañía
Coca-Cola por cada acción que tuvieran en el banco, y
sólo si depositaban USD$195 dólares por acción dentro
del periodo de cinco días, con la promesa de devolverles
USD$190 dólares un mes después. Las acciones se
vendieron en USD$40 dólares cada una y casi la mitad fue
adquirida en Atlanta. El periódico “Atlanta
Constitution” anunció en primera plana: “Coca-Cola
comprada por una sociedad de Atlanta. El Banco de
Depósitos de Georgia adquiere la bebida nacional”. Los
Candler eran repentinamente muy ricos, pues recibieron
15 millones de dólares en efectivo y 10 millones en
acciones preferentes. Sin embargo, Asa Candler no sabía
nada hasta que sus hijos firmaron la opción. Se negó a
asistir a las reuniones de la junta empresarial donde se
aprobó la venta. Estaba hundido en la tristeza. Su
esposa Lucy había fallecido de cáncer meses antes y
ahora el magnate, despojado de la Coca-Cola, se sentía
traicionado. La historia negra se vuelve más oscura.
La empresa seguía creciendo.
Una acción de Coca-Cola original de 1919
equivaldría a mil 152 acciones en 1991, además de
proporcionar un dividendo acumulativo de USD$10,000
dólares. Si los dividendos de una acción original se
hubiera reinvertido en Coca-Cola, los USD$40 dólares de
cada acción, o sólo cinco dólares para los miembros del
sindicato, habrían rendido hoy casi dos millones de
dólares. Con una de las acciones de USD$100 dólares de
Candler en 1892 hoy tendríamos USD$2,000 millones de
dólares.
Entramos ya a la década de
los años 20’s, tiempo en que la empresa pone por
primera vez propaganda con rótulos en los caminos y
carreteras. Por primera vez incursiona en la publicidad
por radio. Su expansión es tal que crea el Departamento
de Extranjero para coordinar sus ventas en otros países.
Para entonces la Coca-Cola se vendía en China y llega
por primera vez a España. En 1920 llega a Atlanta
el mayor cargamento de azúcar jamás recibido en Georgia
con 4,100 toneladas. En 1921 la Coca-Cola tiene
una mala experiencia en Europa ya que el refresco
provocó intoxicaciones. No advirtieron a los
embotelladores que los tapones de corcho que se
utilizaban se tenían que esterilizar, y que el agua
fuera pura y no alcalina, ya que las bacterias del
jarabe reaccionaban rápidamente al contacto con el
corcho y producían una bebida tóxica. Pero en 1923
se comete el error empresarial más grave. La Compañía
Pepsi-Cola se encontraba en bancarrota y vuelve a
ofrecer todas sus acciones a la Coca-Cola. Nuevamente se
niega a comprarla. Sin embargo, Pepsi sobrevive a su
crisis. Pasarían diez años más para la tercera y última
oferta de venderla a la empresa Coca-Cola, lo que
rechazará nuevamente. En ese mismo año Robert. W.
Woodruff es elegido Presidente de la Compañía Coca-Cola.
Con esto recupera la inversión que hizo cuando adquirió
3,500 acciones en 1922. Durante su gestión se le criticó
por los bajos salarios que otorgaba a sus empleados
mientras el multimillonario veía crecer su fortuna.
En las Navidades de 1925
Coca-Cola modifica su estrategia laboral. Para
supuestamente “motivar” a sus vendedores, los despide.
La marca se vendía por sí sola. Para iniciar el año de
1926 los vuelve a contratar como “asistentes de
servicios”. En 1926 la Compañía Coca-Cola
contrata a la Agencia de Detectives Pinkerton para que
investigaran en los bares, pidieran una Coca-Cola y
tomaran muestras para ser analizadas químicamente y
demostrar las posibles falsificaciones. Dicen que
encontraron más de siete mil falsificaciones. Cuando
Coca-Cola entabló juicios, todos los ganó. En 1927,
a los cinco años de su gestión, Woodruff informaba que
las ventas se habían incrementado notablemente, pasando
de 64 millones de litros en 1923 hasta 87 millones de
litros en 1927. Con el dinero que entraba en abundancia
retiró de la circulación las acciones preferentes
dejando a Coca-Cola libre de deudas. Desde USD$65
dólares en 1923 las acciones de Coca-Cola habían subido
a USD$200 dólares en 1927. En este año muere Asa Candler,
el segundo propietario de la Compañía Coca-Cola.
Nos encontramos en el año de
1928 que marca un rumbo especial de la Compañía
Coca-Cola en el mundo. Al mismo tiempo en que el volumen
de ventas de refrescos en botellas supera a las vendidas
a través de máquinas dispensadoras, la Coca-Cola se
marca como tatuaje a partir de este año al Movimiento
Olímpico con financiamiento y propaganda. En la
publicación oficial de Coca-Cola, "Red Barrel" (Barril
Rojo), anunció en 1929 que ya estaba presente en
78 países, aunque sólo se embotellaba Coca-Cola en 27 de
ellos. En su edición especial se leía: “Pocos americanos
saben que ahora se puede encontrar Coca-cola en las
plazas de toros de la alegre España o México; en el
estadio de los Juegos Olímpicos; en Holanda, la tierra
de los canales, en lo alto de la Torre Eiffel; tras el
templo budista de Rangúin; en la remota Birmania y junto
al Coliseo de la histórica Roma”. Coca-Cola se
encontraba en su máxima expansión con su lema "La pausa
que refresca" y se instala el primer letrero luminoso en
Times Square en las calles de Nueva York. Para 1929
Woodruff poseía una finca de 12 mil hectáreas en el
sudeste de Georgia –coto de caza- y frecuentemente
viajaba de su casa en Atlanta a su ático en Nueva York o
su rancho en Wyoming.
Llega la gran depresión
mundial de 1929, hace 74 años. En el derrumbe de
la bolsa de valores el 29 de octubre Coca-Cola aguantó
bien el desplome y sus acciones variaron muy poco, entre
USD$134 y USD$137 dólares, y más bien su valor fue
aumentando poco a poco llegando a USD$200 dólares cada
acción en 1935, siendo de las acciones industriales más
altas. Como nuestros actuales gobiernos, en ese momento
no sabían de dónde sacar dinero. El gobernador de
Georgia propone entonces resucitar un antiguo impuesto
sobe las ganancias. Woodruff amenazó entonces con
cambiar la empresa a otro estado antes que pagar esos
impuestos. Y así lo hizo, se trasladó a Delawere por una
década hasta que se modificaran las leyes en Georgia.
Hasta un refresco de la Compañía recuerda este momento:
“Delawere Punch”. Incluso durante este tiempo pagó a un
periodista para que sacara dos columnas semanales contra
el citado impuesto sobre la bebida. Artículos que se
editaron en casi cien periódicos rurales. Y naturalmente
se enviaban copias a influyentes hombres de negocios y
miembros de la Asamblea General.
La presión política de la
Compañía Coca-Cola iba más allá. Por su expansión, la
empresa requería importar más hojas de coca pero el
congreso de los Estados Unidos sólo permitía la entrada
de 90 toneladas de coca al año. En el año de 1931
Woodruff se dedica a cabildear en el congreso y con la
ayuda del senador por Georgia, Walter George, logró
sacar un proyecto que permitía la importación adicional
de hoja de coca si la compañía se encargaba de destruir
el alcaloide. Por si las dudas, Woodruff viajó
secretamente a Perú para intentar instalar una fábrica
allá. Sin embargo, con sus cabildeos y discretas ayudas
financieras para las organizaciones antinarcóticos y
congresistas, logró sus objetivos.
Más ganancias, pagar menos
impuestos, permitir más el consumo de coca, instalarse
donde más agua hubiera, pagar poco a los obreros y ligar
para siempre los Juegos Olímpicos con la Coca-Cola, no
fueron suficientes. En 1931 logra entrar en el
sentimiento y corazón religioso de todo el mundo
occidental cuya comercialización arraigaría a la empresa
hasta en las culturas más ajenas. Nos referimos a la
figura de Santa Claus o Papá Noel, como se le conoce en
los países nórdicos. Ya nadie se acuerda, pero este
personaje se representaba con colores verdes, azules,
negros y amarillos. El reinvento de Santa Claus fue
gracias a Haddom Sundblom de origen sueco, quien durante
muchos años fue ilustrador de Coca-Cola aunque no le
gustaba el refresco. A Sundblom se le ocurrió
representar al personaje como un abuelo jovial y
simpático, con una gran barba, bonachón y gordinflón,
feliz, y vestido con un cinturón, gorrito y sus botas
negras. Y algo esencial: con los colores de la marca
Coca-Cola. Desde entonces todos nos la tragamos.
Cualquier chico espera que Santa Claus baje por la
chimenea de su casa, si la tiene porque si no se lo
imagina, para que le deje unos regalos. Desde décadas
atrás ha sido difícil para muchos sectores de la
sociedad concebir la Navidad sin este personaje y la
Coca-Cola. Los niños ricos o pobres; del norte o del
sur; católicos o evangélicos, se pueden tomar una
fotografía sentados en las piernas del Santa Claus que
circula por las calles de Nueva York o frente al pinito
de Navidad de Coca-Cola que la empresa instala frente a
la Catedral de San Cristóbal de Las Casas, en Chiapas,
donde también la empresa pone un nacimiento del Niño
Jesús con su estrella Coca-Cola sin que el obispo pueda
hacer nada.
Pero regresémonos a la
década de los 30’s. La Junta directiva de
Coca-Cola no estaba satisfecha con la presidencia de
Howard Candler, hijo de Asa Candler, quien fuera el
segundo propietario de la marca. Entonces le ofrecen la
presidencia de la Compañía a Robert Woodruff, hijo de
Ernest Woodruff, dueño en ese momento de la Coca-Cola,
aunque éste no estuviera de acuerdo. Pero Robert, como
vicepresidente de la Compañía White Motor, ganaba USD$75
mil dólares al año más comisiones, mientras que la
Coca-Cola le ofrecía un sueldo anual de USD$39 mil
dólares, y Walter Teagle le ofrecía la presidencia de
Standard Oil por un salario de USD$250 mil dólares
anuales. Entonces Robert, que en ese momento tenía 33
años de edad, nada tonto, decide cotizar bien sus
servicios e hizo una contraoferta a Coca-Cola: aceptaría
la presidencia sobre la base de un sueldo más el 5% de
todo el incremento anual de ventas de la empresa, y que
se le entregaran plenos poderes sin oposición de su
padre. Obviamente Ernest Woodruff rechazó la idea de su
hijo, pero finalmente la aceptó y Robert Woodruff asumió
la presidencia de la Compañía Coca-Cola en 1932
en donde permanecerá por décadas. Durante su gestión
convirtió a la empresa en una de las transnacionales más
grandes del mundo. En 1933 Pepsi-Cola, por
tercera y última vez, quiere vender la empresa a
Coca-Cola, pero la compañía dice no. De esto ser
arrepentirían hasta la fecha.
Ernest Woodruff inicia la
expansión de la transnacional. Hace que la Coca-Cola
penetre en el sector educativo, en todos los colegios.
Un embotellador de Texas decía con orgullo que “los
chicos juegan al baloncesto en los recreos con balones
Coca-Cola, utilizan gomas de borrar de Coca-Cola,
consultan los termómetros Coca-Cola, y escriben sus
apuntes en cuadernos Coca-Cola”. Sin embargo, algunos
directores de escuelas no estaban tan dispuestos a
aceptar publicidad gratuita. Woodruff, en una cena
especial para sus directivos, les dijo que el éxito de
Coca-Cola tendía a fomentar la “independencia financiera”
(característica de las multinacionales). Uno de ellos
pronunció un breve discurso titulado “Mañana”: “Surgirán
roces y aflicciones, Los hombres se sentirán sumamente
irritados, y sus sentimientos se pondrán a prueba (...)
pueden surgir guerras. Podemos sobrevivir a ellas.
Pueden desatarse revoluciones. Y nosotros subsistiremos.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis pueden cabalgar sobre
la Tierra y volver y Coca-Cola seguirá existiendo. El
lema de perdurar, concluyó, era que Coca-Cola no es el
ayer, es el mañana.” Coca-Cola llegó a enraizarse tanto
en la cultura gringa que en 1938 se la denominó
“la bebida por excelencia de Estados Unidos”.
Pero la habilidad de Robert
Woodruff iba más allá. Burlaba con facilidad a gobiernos
y empresas competidoras. Poco a poco fue adquiriendo las
compañías embotelladoras matrices, una después de la
otra. Sin embargo se topó con su histórico error. Más de
40 años tuvieron que pasar para que la Compañía
Pepsi-Cola, luego de ofrecer su venta a Coca-Cola,
lograra consolidarse en el mercado. En los años 30’s se
consolida y desde entonces se encontrará en pleitos
legales con Coca-Cola. En 1939 se encontraba en
pleitos legales en 24 países. Pepsi entabló un juicio en
la Oficina de patentes alegando que “Coca” y “Cola” eran
términos descriptivos y no podrían ser registrados con
exclusividad. Walter Mack, el presidente de Pepsi,
recibió la llamada telefónica de una mujer viuda de un
imitador de Coca-Cola, que le dijo: “Coca-Cola lo va a
eliminar de la industria. Mi esposo también tenía razón,
pero ellos lo eliminaron. Todavía tengo una fotocopia
del cheque que le dieron”. Mack le pidió que le prestara
la fotocopia, la cual revelaría que Coca-Cola, mediante
el soborno, había conseguido la victoria por la cantidad
de USD$35 mil dólares. Frente a esta prueba, los
abogados de Coca-Cola solicitaron un receso de tres días.
Entonces Robert Woodruff telefoneó a Mack para pedir que
almorzara con él. El magnate de Coca-Cola le dijo: “He
estado pensando. Este pleito entre nosotros no le hace
bien a nadie (...) ¿No crees que debiéramos llegar a un
acuerdo?”. Y llegaron. Woodruff firmó un acuerdo donde
Coca-Cola reconocería la marca Pepsi en Estados Unidos,
ya que la compañía era propietaria de todos los nombres
que llevaran el nombre de "cola".
En 1939 inicia la II
Guerra Mundial y mientras Europa se debatía en guerra,
la Compañía Coca-Cola se fortalecería determinando las
economías de otros países, sus políticas y hasta sus
culturas. Para estas fechas los hombres de Coca-Cola en
Alemania vendían casi 4.5 millones de botellas al año.
Estaban en funcionamiento 43 fábricas y otras 9 en
construcción. El Mariscal Goering permitió la
importación del ingrediente secreto 7X para la
elaboración de Coca-Cola, ya que de fondo pretendía
nacionalizar la empresa y apropiarse de la fórmula. En
aquél entonces el publicista William C. D'Arcy (1942)
sugirió: "La Coca-Cola no es una necesidad fundamental,
como nos gustaría que fuera. Es una idea - es un símbolo
- es la marca que distingue a un talento inspirado.” La
guerra unió a la política con el comercio. A principios
de 1940 el gobernador de Georgia solicitó un
trato especial a las compañías refresqueras y se probó
por voto unánime: “lo que es bueno para Coca-Cola,
señaló el gobernador, es bueno para Georgia”. Así,
Coca-Cola regresa de Delawere a su ciudad natal luego de
exentarle de los impuestos que le hicieron huir, cuando
en ese mismo año la empresa contaba con un presupuesto
para publicidad de USD$10 millones de dólares. Sin
embargo, hubo otro problema que habría que sortear. El
Congreso de los Estados Unidos había aprobado un
proyecto para prohibir la importación de hojas de coca
cuyo objetivo no fuera medicinal. Pero la guerra le
solucionó todos los obstáculos a la Coca-Cola.
CUARTA
ETAPA: COCA-COLA EN EL FRENTE DE GUERRA
Los países aliados estaban
desesperados y querían a los gringos de su lado, con su
dinero y su ayuda para combatir a Hitler y sus fuerzas
alemanas. Con el bombardeo de Japón sobre las islas
norteamericanas de Pearl Harbor en 1941, no sólo
ayudó a que Estados Unidos entrara a la II Guerra
Mundial y con ello saliera de la depresión iniciada en
1929 mediante la reactivación de la economía basada en
el crecimiento de la industria militar, sino que fue el
momento clave para que la transnacional Coca-Cola
llegara hasta los rincones más insospechados, hasta el
soldado más retirado en cualquier frente de guerra. El
presidente de la Compañía Coca-Cola, Robert Woodruff,
"El Jefe", decide lanzar entonces una campaña patriótica
y comercial para la marca: “Procuraremos que todos los
hombres de uniforme reciban una botella de Coca-Cola
dondequiera que estén y cualquiera que sea el coste para
nuestra compañía". De esta forma Coca-Cola pone en
marcha el plan más ambicioso con el fin de construir
plantas embotelladoras que abastecieran al ejército de
los Estados Unidos. Entre los militares, el personal de
la empresa era conocido como los "Coroneles de Coca-Cola",
ya que usaban ropa militar y tenían rango militar de
acuerdo a su categoría dentro de la empresa.
Así, Coca-Cola desplazó a su
personal todos los frentes de batalla. Desde Nueva
Guinea al Mediterráneo, la compañía siguió a los
soldados norteamericanos a través de todos los
continentes, excepto la Antártida, suministrándoles más
de 10.000.000 de botellas e instalando 64 fábricas. Los
gastos de montaje iban por cuenta del gobierno.
Coca-Cola desplegó un contingente de 248 hombres por
todo el mundo. Los técnicos que instalaban las fábricas
tras las líneas de avanzada eran considerados tan
imprescindibles como los mecánicos que reparaban los
carros de combate o los aviones. En 1941, un
inspector de Sanidad del Ejército rogó a sus superiores
que enviaran Coca-Cola para sus soldados, ya que
consideraba la falta de la bebida como la mayor
calamidad que sufría la tropa. Parece exagerado, pero
no. Tampoco un francés vive fuera sin su vino, un
mexicano sin su tequila, un indígena chiapaneco sin su
posh, un uruguayo sin su mate, un boliviano sin su
chicha, un ruso sin su vodka o un escocés sin su whisky.
Así, un soldado gringo sin su coca cola. De hecho, entre
las cartas de los soldados norteamericanos en el frente
de guerra se narran cosas increíbles. Por ejemplo:
"...Hoy es un día especial. Todos recibimos en la
compañía una botella de Coca-Cola. Esto puede no parecer
demasiado importante, pero si hubieras visto a todos
esos individuos que han estado más de veinte meses
navegando apretar contra su pecho la botella, correr
hacia su tienda de campaña... y quedarse mirándola... no
sabían que hacer. Nadie había bebido su Coca-Cola
todavía, porque después de que lo hicieran todo habría
acabado, todo habría pasado (...)". (Soldado Dave
Edwards, en una carta a su hermano. Italia, 1944).
Otro escribió: "... Si
alguien nos preguntara por qué combatimos, creo que la
mitad de nosotros contestarían: por el derecho de
comprar Coca-Cola en paz." (Soldado Tim Dorsey,
en carta dirigida a la compañía. Francia, Julio 1944.
En el mismo año, otra carta decía "... pensaréis
que vuestro hijo ha tenido la cabeza demasiado tiempo al
sol, pero hace dos días caminamos 16 km. para comprar un
cajón de Coca-Cola y luego lo cargamos otros 16 km. para
regresar a la compañía. Jamás podríais imaginar lo bien
que sabía..." (Soldado Allan Davidson, a sus
padres. Normandía, 1944.Sin embargo, para algunos
historiadores de la marca, el verdadero adicto a
Coca-Cola era Ike Eisenhower, que además de llegar a ser
presidente de su país, también fue presidente de una
planta embotelladora de Coca-Cola. Un camino parecido al
que siguió el actual presidente mexicano, Vicente Fox.
En 1941 Coca-Cola crea su refresco Sprite. Un año
después, cuando la guerra se agudiza, la Coca-Cola se
deja de importar en Alemania. Los empresarios alemanes
dueños de las embotelladoras, entre ellos Max Schmeling,
campeón mundial de boxeo, tuvieron que ver la forma para
mantener sus fábricas en marcha. Luego de mil vueltas
inventaron un nuevo refresco que hoy conocemos como
Fanta, nacida bajo régimen nazi. En territorio nazi, en
plena batalla y siendo Coca-Cola una marca "non grata",
los embotelladores se atrevían a incluir la frase "es un
producto de Coca-Cola Gmbh" en las etiquetas, ya que así
disponían de cierta garantía de calidad de cara al
consumidor nacional.
Pero Coca-Cola no dejó de
aumentar sus ganancias. En 1943 se vendieron más
de 3 millones de cajas, aunque la mayoría de las veces
se utilizaba para endulzar tés, ya que el azúcar estaba
rigurosamente racionado. Por su lado, para mantener el
equilibrio con el gobierno nazi, los embotelladores se
veían con la obligación de prestar sus camiones de
reparto para el transporte y distribución de agua. Para
evitar que las botellas de Fanta fueran destruidas en
los continuos "raids" aéreos, eran almacenadas llenas de
agua para evitar las vibraciones, en cuevas y pozos de
minas. Pero a pesar de todos los esfuerzos por salvar
los envases, nada pudieron hacer por preservar sus
fábricas. Las 43 embotelladoras fueron destruidas. Al
final de la guerra, el gobierno nazi instó a la compañía,
bajo amenaza de deportarlos a un campo de concentración,
a cambiar su nombre en un plazo máximo de dos días.
Curiosamente Hitler se suicida el día después.
NO LO VAS CREER...
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Hoy, la mayor
máquina expendedora de Coca-Cola está en Alemania. Tiene
una capacidad para 864 latas (pero en 1946 en Estados
Unidos, el arcón frigorífico de mayor capacidad contenía
1.098 botellas).
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En 1923,
Coca-Cola se vendía en cada uno de los bares no
alcohólicos de los Estados Unidos y según las normas de
la compañía debía servirse a 0°, con hielo picado, en un
vaso de Coca-Cola de forma acampanada y con la marca que
indicaba el nivel de jarabe.
-
En 1924
se procedió la "estandarización" del producto y la
imagen exterior. Los empleados vestirían uniforme, una
camisa rayada blanca y verde botella y pantalones verdes;
y los camiones serían amarillos y rojos con las llantas
y guardabarros negros.
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Durante los
años 30 aparecieron en los anuncios de Coca-Cola
los actores más famosos: Claudette Corbert, Greta Garbo,
Jean Harlow, Clark Gable, Cary Grant, Carole Lombart,
Loretta Young, el Tarzán de las películas y nadador
olímpico Johnny Weismuller, Maureen O'Sullivan; Spencer
Tracy y Joan Crawford que más tarde se casaría con el
presidente de Pepsi-Cola.
-
En la década
de los 30, la compañía de aviación Delta Airlines
fue la primera en servir el refresco a sus clientes. Sus
aviones Fokker llevaban en sus alas el logotipo de
Coca-Cola.
-
Entre los
criterios para usar la marca en publicidad en los años
30: no separar la marca Coca-Cola en dos líneas;
la frase "marca registrada" siempre aparecerá en el
trazo de rúbrica de la primera C; no mostrar ni insinuar
que Coca-Cola puede ser bebida por niños de corta edad.
-
El General
McArthur autografió la primera botella producida en la
planta de las Filipinas.
-
El héroe de
Battan, el General Wainwright, se fotografió en plena
campaña con tres de los símbolos más americanos: un bate
de béisbol, una hamburguesa y una Coca-Cola.
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En 1930
la compañía crea The Coca-Cola Export Corporation.
Aparece el primer frigorífico de Coca-Cola.
-
En 1935
se fabrica el primer distribuidor automático de botellas
para oficinas y fábricas.
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En 1937
el primer distribuidor con grifo (de barril) se presenta
en la Feria Mundial de Chicago.
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En 1942
Islandia fue el primer país europeo donde se instaló una
embotelladora en tiempo de guerra, y logró el récord de
consumo per cápita frente a cualquier país del mundo,
incluido Estados Unidos. Hoy Estados Unidos y México son
los mayores consumidor mundiales de Coca-Cola.
-
En 1942
Otto Dietrich, jefe de prensa de los nazis, declaró que
"los americanos no habían dado otra cosa a la
civilización que no fuera la goma de mascar y la
Coca-Cola".
-
La primera
botella distribuida en plena guerra salió de la planta
embotelladora de Coca-Cola en Orán, Argelia, en las
Navidades de 1943.
-
Los soldados
soviéticos se expresaban de la Coca-Cola: "ETO ZDOROVO"
(¡¡¡Es grandiosa!!!)
-
Durante la
guerra, una botella de Coca-Cola era de 5 centavos; pero
se llegó a cotizar entre 5$ y 40 dólares, lo que
equivale entre 100 y el 800% más caro.
-
Dicen que Mary
Churchill, hija del primer ministro británico, bautizó
un destructor de la Marina Real británica con una
botella de Coca-Cola; y que en la batalla de Bulge un
sacerdote, ante la falta de vino, consagró con
Coca-Cola.
-
En los
primeros meses de 1945 un grupo de prisioneros de
guerra alemanes, al llegar a Nueva York y ver los
anuncios de Coca-Cola, se sorprendieron, ya que pensaban
que la marca era alemana.
-
Las emisiones
de radio del Imperio japonés proclamaban que "con
Coca-Cola hemos importado los gérmenes del mal de la
sociedad americana". No muchos años después, Japón será
el mayor consumidor del refresco en el continente
asiático.
-
China, en
1949, gobernada por Mao Tse Tung, se aísla tras la "Cortina
de Bambú". Este paso causa terror a la compañía ya que
uno de los ingredientes básicos de la formula secreta 7X
es la casia, o canela de la China. Sin embargo,
Coca-Cola prosigue sus negocios con los chinos a través
de Londres.
Fuentes: Luis Capilla,
“Las Multinacionales, Voraces Pulpos Planetarios”;
Coca-Cola Company; Joan Bonet; Tanga Word; CokeWatch;
Polaris Institute; Mark Pendergrast, “Dios, Patria y
Coca-Cola”; Alison Gregor, “Coca-Cola: La religión
global; “Coca Cola, una historia empresarial de terror y
crimen”, Sinaltrainal/Rebelión, 3 de septiembre del
2002; Grupo de Apoyo Suiza, “Colombia Nunca Más”;
SINALTRAINAL; Boletín Informativo Comercio y Desarrollo,
No.10, Abril 2002, Guatemala.
Gustavo Castro Soto
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