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COCA-COLA
LA HISTORIA NEGRA DE LAS AGUAS NEGRAS
(Quinta Parte)
Los Tratados de Libre
Comercio, el Plan Puebla-Panamá (PPP) y el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), en el contexto
neoliberal, buscan maximizar las ganancias para las
empresas transnacionales. Es la simple lógica del
mercado, de la competencia; de la apropiación de las
riquezas, de los bienes, de los insumos y los precios;
es el control de toda la vida. En este marco, una de las
áreas donde las empresas obtienen mayores ganancias es
en la explotación de los trabajadores. Y la Coca-Cola,
como todas las grandes transnacionales, se benefician de
las políticas de ajuste que los países implementan
obligados por el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID). Y esto ha sido y es así, aunque no nos
guste. Y no es discurso ideológico.
Al aspecto que ahora nos
interesa se le llama “reforma laboral”, “hacer
competitiva la mano de obra”, “fortalecer el capital
humano”, “reducir los costos de producción”, entre otros
conceptos que usan los gobiernos y las grandes empresas.
En la práctica esto implica congelar los salarios;
eliminar los sindicatos; desaparecer los contratos
colectivos de trabajo; eliminar las prestaciones
sociales (créditos para vivienda, salud, etc.); despedir
a los trabajadores antiguos y con eso los procesos de
indeminización futuras; eliminar las jubilaciones y las
pensiones; eliminar el reparto de utilidades; convertir
todo trabajo en empleo temporal; apropiarse de los
ahorros de los trabajadores secuestrándolos en los
bancos para beneficio de los mismos bancos; disminuir
los costos de equipo de seguridad del trabajador;
emplear los despidos masivos; extorsionar a los
trabajadores exigiéndoles horas extras de trabajo sin
pagarlas, o se les amenaza con entregar el puesto a otro
empleado que lo necesita; entre otras muchas acciones
que afectan a los trabajadores. También hay otras
medidas de “ajuste” como es la liberación del control
sobre los precios de los productos básicos y más
importantes para la alimentación familiar; la
eliminación de los subsidios a los productos de consumo
básicos; la privatización del sector salud y educativo;
el aumento a los servicios que presta el Estado; el
aumento de los impuestos, etc., etc. Todas estas medidas
acaban ahorcando al trabajador.
Bueno,
pues de todo esto ha hecho uso y beneficio la Compañía
Coca-Cola. Incluso en Colombia se le acusó de utilizar
las Cooperativas de trabajo asociados quienes asumen una
parte de la cadena productiva a riesgo propio y sin
costo para la Compañía. De esa manera evitan el pago de
salarios justos y otros beneficios laborales y desplazan
a la mano de obra sindicalizada protegida por
convenciones laborales. Al mismo tiempo controlan las
condiciones de contratación de servicios con estas
cooperativas, garantizando la favorabilidad para sus
intereses. Pero la Coca-Cola ha ido más allá. El Estado
y las transnacionales como Nestlé y Coca-Cola han
desatado una campaña para convertir en crimen toda
protesta social que incluye desde difamaciones
vinculando a los sindicatos que atenta contra sus
interesas con las organizaciones guerrilleras, hasta
acciones jurídicas en contra de los dirigentes por
supuestos hechos de terrorismo y rebelión, basadas en
montajes y pruebas falsas, calumnias, difamaciones a
trabajadores y hasta allanamientos de las sedes
sindicales.
LA COCA-COLA, LOS
PARAMILITARES Y LOS DERECHOS HUMANOS
Presentaremos ahora algunos
casos más escandalosos de violación a los derechos
humanos donde la Coca-Cola ha participado.
GUATEMALA:
Desde que se conformó el sindicato de
trabajadores de la Coca-Cola en 1968 hasta
1980 fueron asesinados seis de sus dirigentes y
desaparecidos otros cuatro. El 2 de enero de 1980 la
Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación
(IUF) envió por correo a sus afiliados un retrato
manchado en sangre de Pedro Quevedo, el primer asesinado
sindicalista de Coca-Cola. En mayo cayeron otros cuatro.
Sindicalistas y manifestantes de América Latina,
profundamente indignados, derribaron los letreros de
puestos de venta. En Guatemala se leían los carteles de
propaganda de la Compañía que decían: ¡COCA-COLA: LA
CHISPA DE LA MUERTE! También se dio la ocupación militar
de fábricas y sedes sindicales por parte del ejército
guatemalteco y cuerpos armados de la transnacional. En
una de ellas, el 21 de junio de1980, fue torturado y
asesinado Edgar Rene Aldana Ruano.
PERÚ: La
última década fue difícil para los trabajadores de la
Embotelladora Latinoamericana S.A. A partir de
1993
se fue desplazando al personal con más antigüedad hasta
lograr la disolución del Sindicato en
1995.
A lo largo de esos años hasta la caída del presidente
Fujimori, los trabajadores sufrieron los recortes de los
derechos laborales, bajos salarios, jornadas extras sin
pagarlas, trabajo nocturno mal remunerados y contratos a
terceros para labores ordinarias y permanentes de la
empresa. A partir de
2001
los trabajadores intentaron organizarse nuevamente para
defender sus derechos. Llevaron a cabo reuniones
clandestinas hasta que en marzo de 2002 realizaron una
asamblea con 79 trabajadores. Ahí fue elegido el primer
comité ejecutivo por dos años. La embotelladora de
Coca-Cola, al enterarse, comenzó a despedir a los
afiliados y dirigentes sindicales. Sin embargo ante el
respaldo de otros sindicatos y organizaciones la empresa
contrató nuevamente a los despedidos.
AUSTRALIA:
La poderosa confederación sindical de la Construcción
Madera Minas y Energía de Australia anunció un bloqueo
internacional a los productos de la Coca-Cola y exigir
una sanción a quienes financian grupos paramilitares en
Colombia. También exigió el respeto a la vida del pueblo
trabajador colombiano, que se investiguen por
autoridades nacionales e internacionales los crímenes
cometidos por funcionarios de Coca-Cola. De no aclararse,
juzgar y penalizar a los responsables, llamaría a un
bloqueo internacional de todos los productos de la
multinacional con el apoyo de las filiales sindicales de
trabajadores a nivel mundial. Andrew Ferguson,
Secretario General del sindicato, señaló a ANNCOL, que
“su organización había enviado a las directivas
internacionales de Coca-Cola mensajes enérgicos contra
el paramilitarismo de esa compañía y su complicidad en
el crimen de opositores al régimen que lidera Alvaro
Uribe Velez, con la gracia y el beneplácito del gobierno
de los Estados Unidos”. Por su lado, el Movimiento
Bolivariano por la Nueva Colombia, con sede en Australia
que orienta Vluadin Vega, Susana Rivas y Gladis Almario,
emitió un comunicado respaldando la posición del
sindicato australiano que califico de "sin precedente y
de gran valor civil, que favorece al pueblo colombiano
en lucha contra el paramilitarismo gubernamental y en la
defensa de los derechos humanos respetar la vida y el
trabajo, en esa guerra civil que afronta Colombia." El
17 de abril de 2002 los sindicatos de la Coca Cola en
Colombia, Venezuela, Zimbabwe y Filipinas iniciaron
movilizaciones destinadas a denunciar las constantes
violaciones de derechos humanos por parte de la
dirección de la multinacional en Colombia. Exigen que
Coca Cola firme un protocolo que garantice el respeto a
los derechos de los trabajadores en todas las fábricas
de la multinacional en el mundo. Pero, ¿qué fue lo que
pasó en Colombia? No lo vas a creer.
COLOMBIA:
En Colombia existen 20 plantas
embotelladoras de Coca-Cola. Sus trabajadores están
organizados en el Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Industria de la Alimentación de Colombia
(SINALTRAINAL) fundado en 1982, aunque sus raíces vienen
de hace 50 años con la llegada de la transnacional
Nestlé al país. SINALTRAINAL agrupa a los trabajadores
de las transnacionales Nestlé, Coca-Cola y Corn Products
Corporations. Es en 1986 cuando da inicio el
terror contra el sindicato por parte de estas empresas
asociadas al gobierno y grupos paramilitares. Ese año es
asesinado Héctor Daniel Useche Berón, trabajador de la
empresa Nestlé y dirigente de SINALTRAINAL. Hasta la
fecha el saldo ha sido de 14 dirigentes asesinados, 8 de
ellos trabajadores de la Nestlé, y 7 de trabajadores de
la Coca-Cola de los cuales 3 fueron asesinados en plena
negociación por los derechos laborales con la empresa.
Además el saldo alcanza a 48 desplazados, dos exiliados,
dos desaparecidos y numerosas detenciones injustas de
dirigentes. Las movilizaciones y protestas obreras han
sido militarizadas y en muchos casos los escoltas
personales de los Gerentes de Coca-Cola y sus cuerpos de
seguridad han sido utilizados para reprimir la
organización sindical. Mientras, la legislación laboral
y los derechos convencionales han sido permanentemente
violados y disminuidos. En los últimos años Coca Cola;
Nestlé; Fruco C.P.I.; Indunal S.A. cuyo dueño es el
congresista Fuad Char Abdalá; Meals de Colombia y otras
empresas donde el sindicato tiene socios, han despedido
más de 20 mil trabajadores y trabajadoras. La mitad de
éstos por parte de Coca-Cola, remplazándolos por mano de
obra contratada de manera temporal. Por su lado el
gobierno ha fortalecido la campaña de criminalizar las
protestas y demandas, al tiempo en que se inicia el
proceso de ofertar al gran capital los embalses de agua.
Los paramilitares defienden
que hay que acabar con cualquier tipo de resistencia que
obstaculice la entrada de las empresas multinacionales y
del ALCA. Las regiones donde se producen mayores
masacres y desplazamiento de campesinos del campo a la
ciudad son aquellas donde se encuentran los mayores
recursos. Actualmente existen más de 3 millones de
habitantes desplazados del campo a la ciudad en Colombia,
muchos de ellos familiares de trabajadores de las
trasnacionales o víctimas de la violencia que se vive en
aquellas áreas donde las trasnacionales tienen intereses.
Esta estrategia del terror corporativo y de estado ha
causado que en los últimos diez años SINALTRAINAL haya
reducido el número de afiliados de 5,400 a 2,300
trabajadores. El gobierno no llevado a cabo las
averiguaciones ni castigado a los culpables de dichos
crímenes, además de otorgar más garantías a las grandes
corporaciones multinacionales con reformas que las
benefician, privatizando empresas y recursos naturales,
creando zonas de maquiladoras. A ello se le suma el Plan
Colombia del gobierno de los Estados Unidos que agudiza
el escalamiento de la violencia y la eliminación de las
organizaciones sociales.
En la
Coca-Cola corre la sangre de sus trabajadores
sindicalizados. En 1992 el Gerente de Coca-Cola,
José Gabriel Castro, acusó públicamente a los
trabajadores y al sindicato de ser agentes de la
guerrilla. En 1994 es asesinado José Manco David.
Un año después cae otro trabajador de la Coca-Cola, Luis
Enrique Gómez Granados. También en 1995 el
ejército colombiano allana las instalaciones de la
Cooperativa de los Trabajadores al Servicio de Coca-Cola
y afiliados a SINALTRAINAL, lo que repite un año después
el Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional. En 1996
los paramilitares llegan a la Planta de Coca Cola y
disparan cuatro veces en la cabeza, seis en el pecho y
en los testículos a Isidro Segundo Gil Gil, Secretario
General de SINALTRAINAL de la Seccional Carepa, y
negociador del Pliego de Peticiones que se había
presentado a la empresa. Luego de asesinarlo, los
paramilitares entran nuevamente por la fuerza a la sede
sindical, la saquean y le prenden fuego. Luego convocan
una reunión de trabajadores en el interior de la planta
donde amenazan con matarlos a todos si no renunciaban al
sindicato esa misma tarde. A finales del mismo año, un
trabajador de 65 años de edad, José Libardo Osorio
Herrera, es sacado por la fuerza de la planta Coca-Cola
en Carepa por personas fuertemente armadas y luego es
asesinado. Antes de terminar el mes de diciembre del
mismo año, SINALTRAINAL recibió 43 renuncias
mecanografiadas, todas escritas igual. Otros
trabajadores abandonaron el pueblo de Carepa y algunos
todavía están escondidos. Cuatro años después, el 18 de
noviembre de 2000, es asesinada Alcira del Carmen
Herrera Pérez. Era la esposa de Isidro.
Un
ex trabajador de Carepa dijo a Reuters que los
paramilitares intentaron matarlo a él después de
asesinar a Gil. El trabajador ha vivido escondido
durante los últimos cuatro años, con su mujer y sus dos
hijas. Cuando los paramilitares lo detectan tiene que
esconderse en otro pueblo. "Yo acababa de entrar a
trabajar y estaba en la bodega trabajando cuando oí el
primer disparo. Yo miré y ya Isidro iba cayendo,
inclusive yo fui el primero que llegó donde él cayó,
pero cuando yo llegué donde él, ya estaba muerto",
relató. La empresa Panamco, que embotella 95% de la
Coca-Cola de Colombia, negó tener vínculos con los
paramilitares y amenazó con demandar a quien le
involucrara en esos hechos. Sin embargo, otro de sus
trabajadores en la ciudad de Cúcuta denunció que fue
secuestrado por hombres armados quienes le exigieron que
dejara de causar problemas para Coca-Cola. Por lo
anterior, el presidente nacional de SINALTRAINAL, Javier
Correa, aseguró que existe una conducta de acoso en las
plantas embotelladoras de Coca-Cola en Colombia. También
denunció frecuentes amenazas de muerte. "Las amenazas
telefónicas a la casa son permanentes, en la última
ocasión nos dejaron un mensaje donde decían: Con esto es
que lo vamos a picar', y enseguida prendieron una
motosierra", dijo en una entrevista en la sede del
sindicato en Bogotá. Correa dijo que la mayoría de los
trabajadores en las embotelladoras de Coca-Cola en
Colombia están ahora subcontratados y no están afiliados
a sindicatos. En la planta de Carepa, el sindicato había
presentado una petición formal para renegociar las
condiciones laborales con la compañía a finales de
noviembre de 1996. Sin embargo, el sindicato confirmó
que en el último día que tenía la compañía para
responder, fue asesinado el sindicalista Gil. El
gerente de la planta y otro directivo admitieron en su
testimonio que los paramilitares entraron en los
terrenos de la fábrica pero dijeron que temieron
intervenir. Otros directivos testificaron que sabían que
los paramilitares habían amenazado a los trabajadores
del sindicato. Al final las autoridades
responsabilizaron a los paramilitares pero no fincaron
responsabilidades a los directivos. La United
Steelworkers of America e International Labor Rights
Fund presentaron la demanda judicial en nombre de los
familiares de Gil y de
SINALTRAINAL.
En
1999 la revista CAMBIO 16 publicó un artículo donde
señala que la empresa ha solucionado sus problemas por
medio de grupos paramilitares, y acusó que el año
anterior algunos directivos de Coca-Cola se habían
reunido en Montería con un mensajero del jefe
paramilitar Carlos Castaño. Al año siguiente es
asesinado Oscar Darío Soto Polo, trabajador de la
Coca-Cola en Montería. Según Amnistía Internacional, al
menos 112 sindicalistas colombianos fueron asesinados en
el año 2000. Entre los años 2000 y 2001,
las embotelladoras de Coca-Cola en toda Colombia
encerraron contra su voluntad a los trabajadores y
trabajadoras con el fin de presionarlos para que
renunciaran a sus contratos de trabajo. Quienes no
renunciaron fueron despedidos. Con estos antecedentes,
SINALTRAINAL presentó una demanda penal contra Coca-Cola
ante la Corte del Distrito Sur de la Florida (Miami) en
los Estados Unidos, invocando la llamada Ley Alien Torts
Claims Act (ATCA), aprobada por el Congreso de los
Estados Unidos en 1789. El sindicato recibió la
solidaridad de United Steel Workers y del Fondo
Internacional de Derechos Laborales de los Estados
Unidos. Pero los trabajadores colombianos no se quedaron
sólo con la estrategia legal y lanzaron una movilización
social por medio de una Audiencia Pública Popular. Con
ella pretendieron crear mecanismos de protección,
atención, acompañamiento y solidaridad para con los
sindicalistas y la sociedad civil. Del mismo modo con la
Audiencia se buscó “vincular de manera activa las luchas
de los trabajadores colombianos contra el Terrorismo de
Estado, la Impunidad, las transnacionales y el
neoliberalismo, al movimiento mundial de resistencia
contra la globalización y por la búsqueda de la justicia
social.”
La Audiencia se propuso
llevar a cabo denuncias contra la Coca-Cola en tres
eventos públicos en el año 2002, en Atlanta,
Bruselas y Bogotá, con el objetivo de juzgar y condenar
a la transnacional Coca Cola y al Estado de Colombia por
la sistemática violación de los Derechos Humanos de los
trabajadores, reflejada en asesinatos, detenciones,
desplazamientos forzados, amenazas, despidos,
violaciones a los convenios nacionales e internacionales
y el daño al medio ambiente. “Presionar tanto a la
empresa Coca Cola como al Estado Colombiano para que
desistan de su política de persecución, criminalización
y exterminio de los trabajadores y la organización
sindical y apliquen la normatividad vigente para el
respeto de los Derechos Humanos y la preservación del
medio ambiente.” La Audiencia también pretendió
“Programar acciones de lucha contra la Transnacional
Coca-Cola y de solidaridad con sus trabajadores. La
Audiencia fortalecerá la lucha contra la impunidad y la
construcción del gran movimiento antiglobalización.” La
iniciativa popular fue muy interesante y se erigió como
una especie de tribunal popular que estaría integrada
por personalidades y representantes de organizaciones
sociales de diferentes países que, por sus principios
humanistas, garantizaran la imparcialidad de la
investigación y de la declaración política que se
emitiera. “SINALTRAINAL documentará los casos más
significativos de crímenes y atropellos cometidos contra
los trabajadores y la organización sindical. La
presentación de los casos será jurídica, testimonial y
documental y se entregará a los participantes. Los
representantes de las organizaciones sociales y
personalidades, dentro de su autonomía, valoraran los
casos presentados y ordenaran las pruebas que crean
necesarias para establecer la veracidad de los casos y
los niveles de responsabilidad de los sindicados Coca
Cola y el Estado Colombiano.”
El 31 de marzo de 2003, el
juez José E. Martínez concluyó que los casos presentados
por los demandantes colombianos bajo el Alien Tort
Claims Act ("ATCA") sobre violaciones de derechos
humanos cometidos por las fuerzas paramilitares en
nombre de los embotelladores de Coca-Cola Panamerican
Beverages, Inc. ("Panamco") y Bebidas y Alimentos ("Bebidas")
en Colombia, pueden avanzar. La corte decidió que los
alegatos fueron suficientes para permitir que el caso
continúe, bajo la teoría que los paramilitares tenían
relación con el gobierno colombiano. Con esta teoría se
llena el requisito del ATCA que dice que tiene que haber
un componente de "acción del estado" en los actos de
violencia contra los demandantes, y esto permite que las
demandas proceden contra los actores privados Panamco y
Bebidas. Así, el 4 de abril de 2003 los trabajadores de
SINALTRAINAL llaman al boicot internacional contra los
productos de la Compañía Coca-Cola afirmando que «Con el
boicot defendemos nuestro derecho a la vida»
La Coca-Cola decide no quedarse atrás e interpone una
demanda contra siete trabajadores sindicalizados de
SINALTRAINAL
acusándolos de injuria y calumnia. El abogado de
Coca-Cola, Bernal Cuellar, quien fuera Procurador
General de Colombia cuando fueron los crímenes
denunciados, fue informado de que el Fiscal Seccional 61
Dr. Juan Carlos Lozada, había aceptado la acusación de
la compañía el 6 de agosto del 2003 en contra de
los trabajadores. Pero un mes después, el
10 de Septiembre el
sindicato volvió a denunciar otros hechos. Cuatro
sujetos con sus rostros cubiertos con capuchas bajaron
de su bicicleta al muchacho de quince años
David José Carranza
Calle, en
Barranquilla. Lo subieron a la fuerza a
una camioneta blanca, se lo llevaron y lo torturaron
preguntándole por el paradero de su padre, trabajador de
Coca Cola y dirigente nacional de Sinaltrainal, Limberto
Carranza. Varias horas más tarde lo arrojaron en el
sitio conocido como Cañón de la Ahuyama. Mientras eso
ocurría, en casa de Limberto Carranza se recibía una
llamada telefónica con la siguiente amenaza:
“sindicalista hijueputa, te vamos a quebrar, sino te
quebramos a ti, haremos un atentado contra la vivienda”.
El sindicato ha denunciado que “este hecho se suma a la
lista asesinados, amenazados de muerte, desplazados
forzosos, encarcelados, despidos masivos, atentados,
siendo el más reciente el intento de asesinato el 22 de
Agosto de este año contra Juan Carlos Galvis,
vicepresidente de
SINALTRAINAL
en Barrancabermeja y las presiones intimidatorias que
seguimos recibiendo en diferentes regiones”.
En opinión de la
organización sindical, Coca-Cola Femsa S.A. reactivó
nuevamente la “ofensiva criminal contra los trabajadores”
a luego de iniciar su resistencia el 9 de septiembre de
2003. SINALTRAINAL denuncia que se “sigue encerrando a
la fuerza en hoteles y en las embotelladoras a los
trabajadores, presionándolos para que renuncien a sus
contratos de trabajo a cambio de una indemnización
económica”. El sindicato asegura que “Esta arremetida de
Coca Cola Femsa SA forma parte de su estrategia de
reducción de costos, subcontratación de mano de obra,
eliminación de la organización sindical y el convenio
colectivo de trabajo, para concentrar la producción en
un número mínimo de embotelladoras (megaplantas) con
menos trabajadores y desde allí abastecer el mercado con
centros de distribución. Visionamos por muchos años que
la empresa estaba preparando el camino para darle este
golpe a los trabajadores y se aprovecha hoy de las
ventajas que el actual gobierno de Álvaro Uribe Vélez le
ha venido otorgando, con el llamado proceso de
globalización y los beneficios que le traerá el ALCA”.
La Coca-Cola anunció el
cierre de las líneas de producción de Barrancabermeja,
Pereira, Cúcuta, Valledupar, Montería, Cartagena y
Pasto. Luego notificó el despido de 300 trabajadores en
todo el país. Esto provocó una movilización y repudio de
la población y los trabajadores por la violación a los
contratos colectivos de trabajo y los derechos laborales.
Consignas se desplegaron en Barrancabermeja por parte de
los trabajadores de la Embotelladora de Santander.
William Mendoza, líder de SINATRAINAL, señaló que el
personal de administración en todas las plantas del país
está siendo despedido y señaló que "La ofensiva de la
empresa es ahora con la administración. Nos enteramos
que la empresa solicitó la aprobación del despido
colectivo de los trabajadores al Ministerio de Trabajo".
También informó que se instalarán carpas y tiendas para
permanecer en paro en forma de protesta y de manera
indefinida. También explicó que "Hay unos artículos
convencionales que nos protegen y que hablan de la
reubicación de los trabajadores afectados por cierres
parciales o totales de las líneas de producción" acotó
el dirigente sindical. Mendoza añadió que con el cierre
de la línea de producción de la planta del Puerto
Petrolero los trabajadores "no aceptarán el arreglo
económico propuesto por la multinacional ya que esto
implicaría la liquidación del sindicato". Sin embargo,
se pudo constatar que entre los 70 trabajadores que
fueron despedidos el pasado 10 de septiembre, algunos
están llegando a un posible arreglo económico con la
empresa.
El sindicato hace un
llamamiento a “apoyar la campaña mundial contra Coca
Cola, de no consumo, desinversión y protesta permanente
de toda la población para garantizar que la empresa no
logre su objetivo de llevar sus productos de otras
ciudades y posiblemente de otros países, manteniendo su
mercado, aumentando su rentabilidad y dejando en la
calle a miles de familias”.
Tú, ¿cómo ves? Si no tienes
suficiente, espera a que luego hablemos de la Coca-Cola
en México y específicamente en Chiapas.
Fuentes: “Coca Cola, una
historia empresarial de terror y crimen”, Sinaltrainal/Rebelión,
3 de septiembre del 2002; Grupo de Apoyo Suiza,
“Colombia Nunca Más”; SINALTRAINAL; Boletín Informativo
Comercio y Desarrollo, No.10, Abril 2002, Guatemala;
Sinatrel; Reuters; Organic & Food News; Organic
Consumers Association; UITA, Secretaría Regional
Latinoamericana, Montevideo, Uruguay; Diarios de
Urgencia, Resumen Latinoamericano No. 303; Edgar Omar
Bustos, “Barrancabermeja: por cierre de las factorías
protestan trabajadores despedidos de Coca Cola”,
Sunday September 21, 2003 at 06:03 AM;
Vanguardia.com Bucaramanga – Colombia
Gustavo Castro Soto
CIEPAC, A.C.
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